AL RITMO DE NUESTRO TIEMPO
Que la mujer viuda ha sido,
desde tiempo inmemorial, persona dedicada a la ayuda de los
más
necesitados, es algo de lo que tanto la Biblia como la
Historia dan cuenta con todo detalle.
Su soledad, su tiempo y su espíritu por darse a los
demás, de forma anónima y altruista, ha llevado
a muchas mujeres viudas, a crear grandes Fundaciones y Asociaciones
modestas, en las que han dado cobijo, alimento, compañía
y paz a millares de seres.
Hoy hemos pasado a ser VOLUNTARIAS. Los tiempos, las modas
y las definiciones cambian.
En la era de la globalización, las viudas no pueden
seguir metidas en su rinconcito, en compañía
de su soledad y sus “obras caritativas”.
Todas estas mujeres, además de
atender las obras sociales asistenciales, dentro de sus
asociaciones, dedican miles de horas a mantener un hogar,
acogedor para llenar soledades, animar tiempos de ocio,
adquirir nuevas formas de cultura, etc.
Y aquí nos tenéis, como miembros de este VOLUNTARIADO,
dispuestas a dar por los demás, lo que, en muchas
ocasiones, necesitamos para nosotras mismas.
Nuestras voluntarias repartidas en todas
las Autonomías, y en multitud de tareas: Cursos de
Formación, Dinamización de Asociaciones, Acción
Social, ayuda a domicilio, visita a mayores solos y/o enfermos,
ropero en residencias, cárceles, colaboración
con otras ONG’s, desarrollo del tercer mundo, trabajo
en barrios y parroquias, educación y formación
permanente, etc. etc.
Dando mucho amor, en la Acogida, Escucha,
Información, Orientación, Promoción y Recursos
Humanos. Trabajando
para devolver a la mujer viuda su propia personalidad y equilibrio,
abriéndole un amplio abanico de actividades y posibilidades,
donde encuentre cauces para llenar su soledad. AYUDANDO
A LOS DEMÁS A SER UN POCO MAS FELICES... Y HACIENDO FUERTE
AL MAS DÉBIL.

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